Este libro presenta una introducción clara al significado bíblico del profeta, explorando su origen en los términos hebreos nabí (inspirado por Dios) y roéh (vidente), y su rol como instrumento y portavoz de la voluntad divina. A través de una mirada cristiana, explica cómo el profeta es llamado a discernir realidades espirituales, interpretar lo que otros no pueden ver y, bajo dirección de Dios, anunciar Su propósito, destacando figuras clave como Juan el Bautista y la centralidad de Jesús de Nazaret como el Mesías y máximo referente profético.